Día 2: El centro de Londres y principales atracciones

Esta mañana nos despertamos emocionados. ¡¡¡¡Nuestro primer día en Londres!!!!!Nos preparamos y salimos lo más rápido posible del hotel. Habíamos quedado con unos amigos para ver la ciudad, ellos se alojaban en otro hotel por lo que quedamos en los alrededores del palacio de Buckingham. Como nuestro alojamiento estaba muy céntrico, este primer día no tuvimos la necesidad de utilizar ningún transporte. En el camino hacia el palacio pillamos unos cafés y algo para desayunar, en una tienda cercana a la estación de Victoria.

Nuestra idea era poder ver el famoso cambio de guardia, que por cierto no se realiza todos los días, por lo que tendréis que consultar para vuestras fechas concretas. Como el cambio se realiza a las 11, fuimos primero al cercano St. James Park. Este parque tiene un lago en el centro y nos pareció precioso, además vimos algunas ardillas que se mostraron muy predispuestas a acercarse e interactuar.

Después de este pequeño paseo fuimos al palacio de Buckingham y esperamos para ver el cambio de guardia, pero verlo lo que se dice verlo, lo vimos poco. Al ser un evento tan famoso se llena de turistas y según donde estés puedes no llevarte una gran sensación, por lo que es aconsejable ir con tiempo, aunque esto no siempre te garantiza buena visibilidad.

En nuestra opinión, aunque es muy subjetivo, después de verlo no nos pareció algo espectacular, de hecho, diríamos que es totalmente prescindible, pero es una de esas cosas que por mucho que nos digan intentamos ver al menos una vez. Hay diversas opiniones al respecto y hay quien aconseja ver el cambio de la guardia montada en lugar de este.

De aquí fuimos caminando hasta la zona de Houses of Parliament, estábamos impacientes por ver el monumento más icónico de Londres, el Big Ben aparecía ante nosotros por primera vez. Unos dirán que se sintieron decepcionados al verlo, otros impresionados. Para nosotros cumplió las expectativas y nos dedicamos a fotografiarlo desde todos los ángulos posibles.

“Como curiosidad nos gustaría decir que recibe el nombre de Big Ben no por la torre del reloj, si no por la campana que está en su interior y que acabó dando nombre a todo el monumento”.

Después de disfrutar de los alrededores decidimos visitar la abadía de Westminster. Esta visita nos sorprendió muchísimo, recomendamos su audioguía para disfrutar del recorrido interior (incluida en el precio), en ella están enterrados reyes y reinas y también famosos escritores. Es también el lugar donde se han coronado y casado la mayoría de los monarcas británicos. La entrada es elevada, cuesta alrededor de 20 libras, pero en nuestra opinión merece la pena. También está incluida en la London Pass, un pase para ver distintas atracciones en Londres. Para más información podéis visitar:

http://www.westminster-abbey.org/visit-us

Es importante que consultéis los horarios de visita porque suelen ser por la mañana, excepto los miércoles, que abren hasta las 18:00 y los domingos permanece cerrada al público.

Terminada la visita a la abadía nos encaminamos hacia la el Westminster bridge. En el camino paramos en un Tesco cercano a la estación de metro de Westminster, donde hicimos un pequeño avituallamiento para no tardar demasiado: sándwiches y un poco de fruta. El Tesco se convirtió en un gran compañero de viaje, pues la mayoría de los días comimos de esta forma.

Una vez que habíamos comprado algo de comer, cruzamos el puente y llegamos a la “London eye”. Esta noria es famosa por sus vistas y también bastante cara. Nosotros compramos el ticket en conjunto con el del museo de cera “Madame Tussauds”, y nos costó alrededor de 40 libras por persona. La cola para acceder a la atracción fue muy larga, como de una hora. Aunque esto depende de las fechas y la hora a la que vayáis.

Las vistas desde arriba son muy buenas, eso sí, cuidado con la climatología, porque si el día sale malo puede que no veáis mucho. La duración es de media hora aproximadamente, en los que tendrás unas vistas de 360o de la ciudad.

Cuando acabamos volvimos a cruzar el Westminster bridge, disfrutando de las vistas, pues este lugar es estupendo para hacer fotos tanto a la noria como al Big Ben, y nos fuimos en dirección Whitehall y Trafalgar Square. En esta calle se encuentra el famoso nº10 de Downing Street, el lugar de residencia del primer ministro. Está en una calle que sale de Whitehall, aunque no se puede pasar a ella, ya que la entrada está custodiada por varios guardias y unas rejas.

Después de ver Trafalgar Square y ya haciéndose tarde, recorrimos un poco de Pall Mall, la famosa calle de los clubes de caballeros de la época victoriana y Regent Street, hasta llegar a Picadilly Circus. En esta zona hay mucho ambiente y suele haber artistas de todo tipo: magos, músicos, etc. Ya era de noche y caminamos por Shaftesbury Avenue, hacia donde se encuentran Chinatown y el Soho.

Entramos a comer algo en un buffet chino, en plena Chinatown. Escogimos el sitio buscando que la comida no fuera muy cara pero que pareciera medianamente decente. Este lugar estaba bastante lleno y eso siempre es buena señal.

Después de cenar nos tomamos algo por la zona del Soho. Hay muchos pubs en esta zona y seguro que podéis encontrar algo que se adapte a lo que os guste, desde sitios con más marcha o lugares más tranquilos para sentarse y charlar un rato. Nosotros nos decantamos por lo último, para comentar todo lo que habíamos visto durante el día, y también qué queríamos hacer al día siguiente.

Cuando se nos hizo más tarde nos separamos de nuestros amigos, ellos tomaron el metro hasta su hotel y nosotros nos fuimos andando hacia el nuestro. Tardamos unos 45 minutos en llegar y, quizás seguíamos con el subidón de nuestras vacaciones porque no nos sentíamos cansados, y eso que era más o menos la una de la madrugada.

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