Día 3: Zona de la Torre de Londres

Amanecimos un nuevo día en Londres. Nos preparamos y salimos en busca de nuestro desayuno. Volvimos a comprar nuestro desayuno en una tienda cercana a la estación Victoria y nos encaminamos a comprar nuestra Travelcard para acceder al metro.

Cogimos rumbo a la Torre de Londres en una de las dos líneas que unen Victoria Station con esta, la línea Circle (amarilla) o District (verde).

Íbamos a ver La Torre de Londres, pero decidimos parar una estación antes y ver The Monument, gran columna que recuerda el Gran Incendio del año 1666, en el cual se destruyó gran parte de la ciudad. Nos debatíamos entre subir o no, ya que sabíamos que las vistas no eran demasiado buenas y los 311 escalones echan un poco para atrás. Al final subimos y podemos corroborar que si tienes intención de montar en la London Eye puedes ahorrarte la escalinata.

El precio fue de unas 3 o 4 libras y al bajar nos entregaron un diploma, para acreditar haber subido los 61 metros de altura de este monumento.

Una vez habíamos quemado el desayuno subiendo escaleras, nos dirigimos a la Torre de Londres bordeando el río Támesis, aprovechando para ver y fotografiar el Tower Bridge.

Una vez llegamos a la explanada de la Torre de Londres nos dirigimos a comprar las entradas. Estas cuestan 24,5 libras (hay descuentos para estudiantes) y entra también en la London Pass.

Dentro de la Torre de Londres podemos alquilar una audioguía, esta no estaba incluida en el precio de la entrada, así que nosotros cogimos una y nos la turnamos para escuchar las distintas explicaciones.

“En la Torre de Londres viven multitud de cuervos, una leyenda dice que si alguna vez dejaran la Torre desaparecería el reino. Por ello los guardias los cuidan y les recortan las puntas de las alas para que no se escapen…”

Es un edificio con mucha historia, durante mucho tiempo fue una cárcel para todo aquel que ofendiera al rey o fuera acusado de traición. Personajes famosos que sufrieron el encierro aquí fueron Ana Bolena, o su hija Isabel I. Aunque la segunda tuvo más suerte que la primera, ya que no fue ejecutada. Podéis enteraros de muchas más curiosidades históricas en este lugar y también podréis ver las joyas de la corona de Inglaterra, y haciendo gala de un patriotismo bastante exagerado te cuentan también como fue toda la coronación de la actual reina, Isabel II.

Como dato curioso, para ver las joyas de la corona tienen una cinta mecánica, de este modo los turistas no se detienen más tiempo del necesario. Para todos los aficionados de la serie Sherlock, como nosotros, en uno de los episodios el genial detective se las tiene que ver con su némesis James Moriarty, quien se introduce en este lugar.

Después de nuestra visita decidimos comer en uno de los numerosos puestos de fish and chips que se pueden encontrar justo al lado de donde se compran las entradas. Y es que no nos podíamos venir de Londres sin probar su plato más típico. Sobre este plato hay muchas opiniones, nosotros estábamos hambrientos y nos pareció que no estaba nada mal.

En lugar de pedir un postre decidimos entrar a tomar el famoso té londinense en un establecimiento cercano. A Irene no le gusta demasiado el té en general y no lo disfrutó nada, a Vidal, en cambio, sí que le gustó tomarlo acompañado de unas pastas.

Ya teníamos los estómagos llenos, y estábamos preparados para el resto del día. Era hora de cruzar el Tower Bridge. Y eso hicimos, caminamos por la parte más cercana al río hasta llegar al puente y lo cruzamos por ambos lados, contemplando las vistas del río, la City, la Torre de Londres… y llenando nuestra cámara de bonitas fotos.

Después de esto fuimos a conocer la zona de Whitechapel y de Spitalfields. Desde el Tower Bridge seguimos hacia el norte caminando por Mansell St., Whitechapel High St. y Commercial St. Es un paseo de unos 20 o 25 minutos hasta llegar a nuestro destino, el pub The Ten Bells.

Según dicen, este lugar era frecuentado por las prostitutas de la época de Jack el destripador. Incluso dos de las víctimas estuvieron allí poco antes de ser asesinadas. Para los interesados, en la zona es posible hacer distintos tours con algunas empresas, para ver los lugares relacionados con este famoso y misterioso asesino. Nosotros no hicimos ninguno, simplemente nos dedicamos a pasear por la zona y tomar algo en el pub. Justo enfrente está el conocido Old Spitalfields Market, por si os interesa echar un vistazo, es bastante famoso y en él podréis encontrar ropa vintage, restaurantes, artículos de decoración, etc. Seguro que merece la pena, aunque nosotros no entramos a verlo ya que no lo conocíamos por aquel entonces.

Una vez habíamos saciado nuestra parte friki en lo que respecta a Jack the Ripper, tocaba la parte friki de Harry Potter. Así que caminamos por la City en busca del Leadenhall Market, un mercado cubierto que fue utilizado como escenario para el famoso callejón Diagon de alguna de las películas. Finalmente lo encontramos, aunque nos costó un poquillo, debido a que hay muchos callejones en la zona.

Ya se nos había hecho de noche así que las tiendas estaban cerradas, hicimos unas fotos y fuimos a cenar a un Mcdonald que estaba en la zona de la City. En casi todos los viajes suele caer alguno, aunque no es algo que vayamos buscando, pero ya sea por horario o porque salen de debajo de las piedras, raro es el viaje que no acabamos, al menos una vez, comiendo en uno.

Una vez habíamos cenado nos sentíamos cansados de todo el día, aun así, fuimos caminando (no le dimos mucho uso a nuestra Travelcard) hasta St. Paul’s Cathedral. Era de noche y las fotos no nos quedaron demasiado bien. Dejaríamos esa visita para futuros viajes, porque en este no daba tiempo.

Nota: Como decimos, en este viaje no nos dio tiempo de visitar St. Paul’s Cathedral, pero Irene sí lo ha hecho posteriormente y merece la pena, sobre todo, subir a la galería de los susurros y visitar la cripta. También es posible subir al exterior de la cúpula, pero cuidado, las escaleras pueden ser un poco peligrosas.

En este punto nos separamos de nuestros amigos y en dirección a nuestro hotel decidimos parar en la zona de Covent Garden y dar una vuelta. Aquí hay un mercado bastante bonito, en ese momento estaba cerrado, pero se pueden encontrar muchas tiendas y hay bastante ambiente. Dimos una vuelta para ver algunos de los históricos teatros de la zona, como el Drury Lane o la Royal Opera House.

De aquí decidimos ahora sí, volver a nuestro hotel para darnos una ducha y descansar. El día siguiente era el último completo que estaríamos en esta maravillosa ciudad.

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